lunes, 17 de octubre de 2016

Como si mi ocio fuese pecado

En el Banco me dicen que haga el depósito en el cajero automático, que ponga el cheque ahí y que ahorre tiempo.
Quieren que me vaya rápido, que no ocupe espacio, que sea un mero input y output, que no me siente.
Quieren que todo el trato lo tenga con una máquina. Las máquinas no cobran sueldos.
Quieren optimizar sus costos y optimizar mi tiempo para hacerme más productivo. El gran valor de esta época.
Pero me gusta sacar turnos lentos, nunca Vip, nunca rápido.
Me siento y leo. Leo por placer o pensando en el estudio. Amor al saber. Leo. A veces llevo los auriculares y me quedo escuchando música ahí, mientras un montón de viejitos que no saben usar el cajero van muriendo al lado mío. Se sientan, pobres, pasando sus últimas horas de vida. Muriendo como yo, ahí, lentamente, improductivos.